sábado, 16 de septiembre de 2017

Reseña: Madagascar (L. E. Benítez)

Madagascar es una novela de L. E. Benítez, quien no es otro que Luis Benítez, un escritor amigo de este blog. Ya leí dos de sus libros: Las ciudades de la furia (pueden leer mi reseña aquí) y Vivarna, el dinosaurio en el desierto del terror (pueden leer mi reseña acá). En las anteriores oportunidades, el mismo Luis me mandó sus libros, pero esta vez fue una sorpresa porque me lo envió la editorial Vestales sin previo aviso.

Esta es la sinopsis que figura en la contratapa:

Una isla en medio del océano Índico. Un grupo de hombres dispuestos a llevar a cabo la más utópica de las fantasías: fundar una república de iguales.

El capitán Thomas Taylor espera en una celda una más que segura condena. Atrás quedaron el mar, su barco, la libertad. Atrás quedaron los días en los que reinaba sobre el océano Índico, en los que saqueaba a los ricos sultanes para repartir el botín entre todos por igual en Libertatia, la utopía que su amigo Olivier Masson y el extravagante fraile Antonuzzi habían fundado. Por delante, tiene, tal vez, una horca; o, quizá, una esperanza.

Para un hombre del siglo XVII las opciones no son tantas. Olivier Masson elige ser marino, una profesión que esconde, bajo aparejos y velas, la brutalidad del soldado. A pesar de aborrecer esa violencia, a pesar de detestar el poder de su rango, no sabe aún qué hacer con eso que no quiere. Es en una parada en tierra firme, en una excursión de forzoso reclutamiento que hace para la Marina Francesa, en la que conocerá al padre Antonuzzi, un hombre que cree que todos son iguales, que se propone formar una república en la que no haya poderosos ni excluidos, en la que quiere volver realidad la Utopía de Tomás Moro. Ahora que saben que pueden elegir, les falta un territorio; les falta transmitir esa alegría a otros hombres; les falta un socio comercial en quien confiar. Pronto hallarán cada una de las cosas, incluso al capitán Thomas Taylor como ese socio.

Para un hombre del siglo XVII no hay tanto que perder. Entonces, en medio de las conspiraciones de los protestantes franceses que pugnan por volver al poder, en medio de las ambiciones de los católicos que responden a Luis XIV, en medio de la desmesura de los navegantes esclavistas que surcan el África, una república de iguales se vuelve posible; una utopía, realidad.

Madagascar es una novela de aventuras de las de antes, esas que leíamos en nuestra infancia y adolescencia las generaciones anteriores a Harry Potter (soy modelo 1977). Se nota la influencia de escritores de la talla de Alexandre Dumas (padre), Robert Louis Stevenson y Daniel Defoe, entre otros. Es una historia de piratas y de conspiraciones políticas, basada en hechos reales, según cuenta el autor en una entrevista que pueden leer aquí. Incluso, en Wikipedia, encontrarán información sobre la supuesta Libertatia (hagan clic acá).

La novela alterna capítulos narrados en tercera persona desde el punto de vista de diferentes personajes y capítulos en primera persona con fragmentos de un diario que escribió Masson. Tenemos, por un lado, el presente de la historia (año 1693) con el trasfondo de las luchas entre protestantes y católicos en Francia y, por el otro, la historia de la fundación y desarrollo de Libertatia, que son narrados en el diario por Masson.

Mis personajes preferidos son Thomas Taylor, un pirata astuto y carismático; Olivier Masson, que se convierte en líder sin proponérselo y Raoul Le Blanc, un joven seducido por las historias de los piratas que tiene un gran cambio durante la novela. También me gustó Antonuzzi y, gracias a él, me dieron ganas de leer Utopía de Tomás Moro (Thomas More). Otro personaje que me pareció interesante fue Julianne de la Valière, aunque no me gustó para nada su final.

Enseguida me metí en la historia ya que, como dije antes, me hizo recordar los clásicos que leí en mi niñez y adolescencia. Tengo que confesar que adoro las historias de piratas y espadachines. De chica, siempre miraba películas de esta temática junto a mi papá, el culpable de que me guste este tipo de historias. La narración de Benítez es amena, para nada recargada. La trama se va desenvolviendo a medida que avanzan los capítulos sin prisa pero sin pausa, a un ritmo justo. En cada capítulo nos enteramos de algo nuevo y nos da ganas de seguir leyendo.

El final del libro es abierto, y me da la sensación que va a haber una continuación que, por cierto, me encantaría leer. Estaría bueno un libro protagonizado por Raoul, con Taylor como su mentor. En resumen, un libro recomendado para quienes disfrutan de las novelas históricas y de aventuras y, en especial, de los piratas y las intrigas políticas.

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